Mi trabajo nace de la necesidad de comprender aquello que permanece cuando una experiencia termina. A través de la pintura, la ilustración, el muralismo y el grabado exploro la memoria, el duelo, la fe y la identidad desde un lugar profundamente personal, encontrando en la cotidianidad un espacio donde lo íntimo adquiere significado.
Me interesa observar los pequeños gestos, los objetos, los paisajes y los recuerdos que conforman la vida diaria, transformándolos en imágenes que funcionan como fragmentos de una memoria emocional. No busco narrar una historia de manera literal, sino construir atmósferas donde la ausencia, la ternura, la nostalgia y la esperanza puedan coexistir.
La línea y el color son los principales elementos de mi lenguaje visual. A través de ellos construyo ritmos, silencios y emociones que acompañan cada imagen. El color no solo define una composición, sino que se convierte en una forma de expresar estados afectivos; la línea, por su parte, delimita, abraza y conecta los elementos, permitiéndome encontrar un equilibrio entre la sensibilidad del dibujo y la fuerza de la pintura.
Mi práctica artística es también un proceso de búsqueda. Cada obra representa una manera de volver sobre mis recuerdos, resignificarlos y comprender cómo continúan habitando el presente. Más que ofrecer respuestas, mi interés es crear imágenes que permanezcan abiertas, capaces de despertar una experiencia emocional a partir de aquello que parece simple, cotidiano o silencioso